La ciudad de La Plata vivió un fin de semana inolvidable que consolidó su lugar como la capital del inmigrante italiano en Argentina. Durante el sábado y el domingo, el Parque Alberti de la capital bonaerense se transformó en una verdadera “Piccola Italia“, recibiendo a decenas de miles de personas que disfrutaron de la octava edición del Festival de la Gastronomía Italiana.
El evento tuvo entrada libre y gratuita, y se constituyó en un récord de masividad porque incluso superó las expectativas de convocatoria, reafirmando el vínculo cultural que une a ambos países.
Al respecto, el director de la Agencia de Coordinación Territorial Italia Argentina (ACTIA), Nicolás Moretti, definió el encuentro como “un evento único en todo el país que viene enriqueciéndose basado en la emoción, alegría y familia”. Vale resaltar que contó con cobertura de canales nacionales de noticias en ambas fechas.
Sabores que cruzan el océano
El corazón del encuentro fue su despliegue culinario, con más de 90 puestos y la participación de cocineros especializados que ofrecieron un viaje sensorial por las diversas regiones de la península.

Los asistentes pudieron degustar desde la clásica pizza napolitana y pastas caseras hasta platos más elaborados como lasagna, porchetta y los tradicionales panzerotti de Puglia.
Moretti explicó que la esencia del evento radica en rescatar el conocimiento de los antepasados: “¿Por qué no convocar a la nona que hace las pastas, los chefs que realmente ponen en valor este sabor italiano en un ‘saper fare’? Y ahí nació el festival, donde vimos un montón de emprendedores, siempre con el objetivo de crear trabajo”.

Uno de los grandes imanes del festival fue la presencia del chef David “El Tano” Veltri, jurado internacional del Campeonato Mundial de la Pizza, quien lideró clases de cocina en vivo y compartió los secretos de la gastronomía de origen.
La oferta se completó con un mercado de productores locales que ofrecieron aceites de oliva, conservas y productos de la península bajo estándares de calidad italiana.

También hubo un paseo específico de artesanos y para el cierre dulce, no faltaron los cannoli, la sfogliatella y el helado artesanal, acompañados por cervezas y aperitivos tradicionales.
Identidad y legado cultural
Más allá de la comida, el festival funcionó como un potente puente cultural con espectáculos musicales, promoción de cursos de idioma italiano (CELCI), la participación de un stand de Turismo en Italia y sorteos de viajes que mantuvieron el clima festivo hasta la noche.
También destacó la nueva idea del “Italianómetro“, una trivia para que el público responda preguntas sobre italianidad tanto en geografía, cultura, gastronomía, música y más.
Según destacó Moretti, el objetivo trasciende lo culinario: “Cultivar y promover nuestras raíces italianas en Argentina es una misión fundamental que va más allá de la gastronomía. A través de este festival, buscamos profundizar los lazos culturales que nos unen con Italia, honrando la rica herencia que los inmigrantes italianos han dejado en nuestra ciudad”.

El predio permitió que las familias disfrutaran cómodamente bajo el sol, cumpliendo con la visión de los organizadores: “Buscamos un parque porque la idea es que la gente venga con la reposera, con la familia, incluso con su mascota. Entre los árboles simulamos una pequeña Italia, con luces, banderines y ese clima especial que se vuelve mágico al atardecer”.
El evento también se integró a los festejos globales por el Día del Made in Italy (es el 15 de abril) resaltando la excelencia técnica de una cocina que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Con una asistencia masiva que colmó el parque en ambas jornadas, el festival impulsó la economía y el turismo local, además de que cumplió su promesa de ser un espacio de encuentro. Moretti concluyó con una definición que resume el sentimiento de la comunidad: “El festival, si te lo tengo que definir, es un “tornare a casa” (volver a casa)”.