En el desarrollo de los proyectos «Scilla, el mito más allá de la belleza» y «Borghi in Piazza«, referentes académicos, institucionales y territoriales de ambos países debatieron sobre marketing territorial, fondos del PNRR y el potencial del turismo de raíces como puente entre las comunidades ítalo-argentinas.
El Corredor Productivo Turístico Cultural Italia-Argentina sigue de cerca los avances que se están dando en materia de cooperación cultural y turística entre ambos países, y en ese contexto destaca el reciente taller online «Turismo de Raíces – Una tendencia emergente que conecta identidad, territorio y desarrollo local en los pueblos del sur de Italia a través del PNRR», que reunió a la Universidad del Salvador (USAL), la Fundación Magna Grecia, FACA y representantes de municipios calabreses.
El encuentro, moderado por Malena Errico, del Circolo Giuridico y asesora de la Fundación, contó con las palabras iniciales del cónsul Massimo Palozzi y con la participación de autoridades de Scilla, Riace, Stilo y Pazzano: cuatro pueblos calabreses que comparten un mismo desafío, transformar la inversión pública en desarrollo real, con participación comunitaria y proyección internacional.
Franco Sensi, responsable de proyectos especiales de la Fundación Magna Grecia, explicó que la reactivación de estos territorios no puede pensarse como un asunto exclusivamente local, sino como una oportunidad para tender nuevos lazos con las comunidades italianas del mundo.
En la misma línea, el experto en marketing territorial Nicola Durante subrayó que el desafío pasa por completar obras de infraestructura, y además por construir una narrativa territorial que conecte con públicos diversos, empezando por las comunidades de origen italiano dispersas por el planeta.

El lugar de Argentina en la ecuación
Uno de los ejes que más resonó en el taller fue el del Turismo de Raícesz particularmente sensible para la relación entre Italia y Argentina. Las comunidades de ascendencia italiana en nuestro país son vistas como potenciales visitantes, pero además como protagonistas de una historia compartida (apellidos, memoria familiar, orígenes) que puede traducirse en itinerarios culturales y en desarrollo económico concreto para los pueblos de origen.
Desde ACTIA, este tipo de iniciativas confirman el rumbo que viene impulsando el Corredor Productivo Turístico Cultural Italia-Argentina: convertir el vínculo histórico entre ambas naciones en una herramienta activa de desarrollo territorial, académico y cultural.
Consultado sobre los alcances del encuentro, Nicolás Moretti, titular de la Agencia de Coordinación Territorial Italia Argentina, sostuvo: «Cada vez que Italia mira hacia sus pueblos y encuentra a la Argentina del otro lado, se abre una oportunidad que excede lo simbólico. Acá hay historia, hay apellidos, hay memoria viva, pero también hay una agenda de trabajo concreta que tenemos que saber acompañar desde las instituciones».
Y agregó: «El desafío no es solamente atraer turismo, es tejer una relación de largo plazo entre los territorios de origen y las comunidades que los llevan en la sangre y en la identidad, y eso es exactamente lo que venimos construyendo desde el Corredor».
Un modelo que busca replicarse
Los participantes coincidieron en que el objetivo va más allá de cada proyecto puntual: se trata de consolidar un modelo replicable de revitalización de pueblos históricos, basado en cinco pilares (regeneración, identidad, comunicación, comunidad y retorno), con la Unión Europea reconociendo ya a Argentina como tercer país elegible para distintas líneas de cooperación comunitaria.
El modelo impulsado por la Fundación Magna Grecia combina intervención pública, patrimonio cultural, marketing territorial y turismo de raíces, con un horizonte que es el de contribuir al renacimiento de los pueblos del sur de Italia y, al mismo tiempo, fortalecer el puente con las comunidades italianas repartidas por el mundo, entre ellas (y de manera destacada) la argentina.