CERÁMICA FANELLI, UNA FÁBRICA ARGENTINA CON FUERTES RAÍCES ITALIANAS QUE TIENDE UN PUENTE EMPRESARIAL ENTRE AMBOS PAÍSES

La familia llega por completo a la Argentina luego de la Segunda Guerra Mundial para explotar hornos de ladrillos en la localidad platense de Los Hornos, para transformarse en la actualidad en una de las empresas de ladrillos huecos más importantes del país.

El fundador del entonces pequeño emprendimiento fabril fue Desio Fanelli, que junto a dos socios y sus respectivos hijos comenzaron el negocio. Pero con el tiempo la pequeña empresa que originalmente era “Desio Fanelli e Hijos”, por la pujanza de mayor de los herederos Nazareno Fanelli, en 1973  transformó en “Cerámica Fanelli”, para luego (en 1997) convertirse en una Sociedad Anónima integrada por sus hijas y yernos y en 2006 incorporarse a “Later – Cer” para conformar el grupo “Unicer”, compuesto por seis fábricas en todo el país -Pilar, Quilmes, Córdoba, Rosario, Río Negro y La Plata- hasta llegar a constituirse en una fábrica que produce 1 millón de ladrillos por día.

 El espíritu italiano primero se reflejó en la realización de los ladrillos a mano, pero tenían claro que debían modernizarse, así que con créditos y trabajo duro compraron las primeras máquinas que fueron traídas desde Pádova (actualmente están en el Museo). Por eso, con la fuerza laboral de los 15 empleados de ese momento pasaron a producir unos 250 mil ladrillos por mes, lejos de la nombrada producción actual con una industria robotizada en la que los ladrillos son tocados solo por máquinas, en una planta en la que sobre la avenida 66 entre 177 y 179 no dejan de entrar y salir camiones que llegan de todo el país. Ladrillos huecos que tienen un sentido ecológico, porque se materializan el humus a una tierra más profunda, además de incorporar una tecnología muy avanzada.

 

UN POCO DE HISTORIA

La familia venía del pequeño pueblo montañés de Collielo -región de Gaiole- luego de sufrir los embates de la guerra, para pujar por un futuro mejor del presente que tenía a don Desio como zapatero durante los inviernos y changarín en los veranos.

En 1948 el padre de familia llega solo a la Argentina con la intención de probar suerte en la fabricación de ladrillos, se hacían a mano y al aire libre. La pujanza italiana y el amor por el trabajo hicieron que pudiera establecerse en nuestras tierras y poder traer a su familia. Fue así que desde la provincia de Macerata llegaron su esposa doña Dominga, Nazareno (10) Italiano (8) y de Josefina Fanelli (2) a bordo del barco de carga “Sebastián Gaboto”.

Cuenta la historia que aquellos primeros tiempos en Argentina fueron difíciles. Desayunaban mate cocido con pan, y al mediodía gallinas y huevos de la granja. La fiesta era los domingos, cuando doña Dominga cocinaba los fideos italianos y la familia podía revivir con alegría sus raíces italianas.

Con los años, aquellos amigos-socios italianos se fueron independizando, y cada uno de ellos se quedó con un horno para trabajar en su propia fábrica. La fábrica “Desio Fanelli e Hijos” llegó a producir hasta 100 mil ladrillos por mes, hasta que Nazareno se casó (con 23 años) y su papá, que había podido regresar a Italia para visitar a sus familiares, cuando volvió le dijo ya era un hombre casado y que podía hacerse cargo de la empresa. Entonces aquel joven nacido el 10 de marzo de 1938 en el hospital Camerino del pueblo de Collielo, comenzó ese sueño que hoy junto a su familia lo tiene como un gran emprendedor italo-argentino que tiene el logro que pertenecer y ayudar a un montón de instituciones platenses y el orgullo de tener en una de las paredes de su oficina el título de “Cavalieri”, firmado por Silvio Berlusconi, en el que puede leerse “...con la facultá di fregionari delle relative insegne”, otorgado por sus aportes a la cultura italiana en nuestro país.

El Corredor Productivo Turístico Cultural Italia-Argentina surge como resultado de los trabajos que se comenzaron en el 2001 con la Región Puglia. Actualmente se desarrolla la Fase 1 Región Puglia- Provincia de Buenos Aires.